LEONARDO ENRIQUE PEREIRA ROMERO, EL GUARDIÁN ANÓNIMO DEL ESTADIO ‘ANDRÉS QUINTANA ROO’
Desde 2015 cuida cada centímetro del césped, con tal de que luzca impecable durante los entrenamientos y juegos de las Iguanas
Cancún, Quintana Roo 20 de febrero de 2026.- Camina sobre la hierba que respira tranquila al amanecer, escucha el silencio que solo se interrumpe por el sonido del riego, siente en la piel el viento que cruza la tribuna. Ahí, en ese momento sagrado donde nadie mira, comienza la magia.
Leonardo Enrique Pereira Romero es el responsable de mantener viva la cancha del estadio ‘Andrés Quintana Roo’, el lugar donde sueña Cancún FC.
Corta el césped con precisión, le habla a la cancha como si fuera un viejo amigo que merece todos los cuidados del mundo. No trabaja con prisa, lo hace con amor. Le dedica tiempo porque sabe que no es solo pasto, al contrario, es el hogar de sueños, esfuerzos, derrotas y triunfos.
“El trabajo que realizamos en la cancha, es para que esté lista los días de entrenamiento y juegos, siempre al cien (reitera).
Nos enfocamos en el tratamiento, reparación y podado para que los jugadores trabajen en las mejores condiciones. Este proceso lleva entre cinco y seis horas”, destaca Leo.
En cada jugada hay mucho de su brillo, en cada rodada del balón hay un pedacito de su historia.
“Inicié en 2008, aproximadamente, en el área de mantenimiento. La dedicación que tenemos por nuestro trabajo, es parte de esa pasión que nos permite lograr este resultado, así que, lo hacemos con mucho orgullo.
Desde 2015 estoy a cargo de la cancha, y sí, es algo muy bonito, principalmente porque es el lugar donde la afición centra su atención con los futbolistas. Directiva, cuerpo técnico y jugadores siempre han reconocido nuestro trabajo, eso nos motiva”, manifiesta.
La afición disfruta del espectáculo, los jugadores derrochan talento, sin embargo, Leo entrega el alma, ama el estadio porque lo siente suyo. Es el guardián anónimo del ‘Andrés Quintana Roo’.
“Ahorita, como pueden observar, estamos trabajando con máquinas para que el terreno de juego esté más presentable, es decir, parejo, más suave y el balón tenga mayor rodamiento.
Por ejemplo, cuando el equipo viaja, nosotros aprovechamos para dar tratamiento. En cambio, con lluvia, no puedes usar maquinaria porque está mojada y podrías dañarla”, explica.
